
− En total, el 31% de las notificaciones inmediatas
se enviaron en el plazo de 24 horas después de la
confirmación. Los resultados muestran una mediana
estable alrededor de cuatro días entre 2005 y 2013, lo que
significa que, de forma constante en todo ese periodo, el
50% de las notificaciones inmediatas se remitieron a la
OIE en el plazo de cuatro días después de la confirmación
de un evento. Estos resultados positivos evidencian la
capacidad de reacción de los países y su regularidad de
notificación durante todo el periodo de referencia.
− Además, se observa una clara mejora de las
notificaciones inmediatas enviadas con más retraso a la
OIE, reflejada en el descenso del percentil 95.º con el
transcurso de los años. A principios de 2005,
el 95% de las notificaciones inmediatas se enviaban
en los 85 días posteriores a la confirmación, frente a
los 50 días siguientes a la confirmación a principios de
2013, con una tendencia regular a la disminución de la
duración del plazo de envío. Este dato es muy alentador,
ya que demuestra que los peores resultados han mejorado
con el tiempo.
Los retrasos en la notificación en relación con el
objetivo fijado por la OIE de 24 horas tras la conrmación
pueden explicarse por posibles dificultades materiales o
por la negligencia de ciertos países.
Más información sobre la búsqueda activa de informaciones sanitarias no ociales:
www.oie.int/es/sanidad-animal-en-el-mundo/el-sistema-mundial-de-informacion-sanitaria/busqueda-activa/
− El 16 % de los eventos excepcionales se notificaron
como resultado de la actividad de búsqueda activa de
informaciones sanitarias no oficiales de la OIE. El plazo
entre la petición de comprobación de esa información a los
correspondientes países y la publicación de la notificación
induce un retraso inevitable.
Ni que decir tiene que la OIE se ha volcado desde hace
años en concienciar a los países sobre la importancia que
reviste notificar lo más rápidamente posible los eventos
excepcionales registrados en su territorio, con el fin de
permitir a los países limítrofes y a sus socios protegerse
contra la introducción de nuevos agentes patógenos,
transmitidos por los animales y los productos de origen
animal. La estabilidad de la mediana del plazo de envío de
las notificaciones en torno a cuatro días entre 2005 y
2013 es un resultado positivo. Y año tras año, se observa
un acortamiento de los plazos de envío más largos, lo
cual es alentador porque demuestra un progreso en la
capacidad y la voluntad de los países de notificar los
eventos excepcionales a la OIE lo más rápidamente posible.
Debe proseguirse la concienciación, en concreto, mediante
la formación de los Delegados y de los Puntos Focales
para la notificación de las enfermedades de los animales
a la OIE, con el fin de acortar aún más el plazo entre la
confirmación de un evento y su notificación.
la OIE y sus aliados
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2014 • 1