
Estos cuerpos no sufren deformaciones debido a la acción fuerzas externas. Se trata de
cuerpos ideales ya que en la realidad los cuerpos no son completamente rígidos sino que
se deforman por la acción de fuerzas externas.
A diferencia de las partículas, en los cuerpos rígidos sí consideramos sus dimensiones
además de su masa.
Se estudian las condiciones necesarias y suficientes para que un cuerpo rígido permanezca
en equilibrio.
Cuando se aplica una fuerza en algún punto de un cuerpo rígido, el cuerpo tiende a
realizar un movimiento de rotación en torno a algún eje.
La propiedad de la fuerza para hacer girar al cuerpo se mide con una magnitud física que
llamamos momento de la fuerza.
El principio de transmisibilidad establece condiciones de equilibrio o movimiento de un
cuerpo rígido.
Una fuerza aplicada sobre un cuerpo rígido puede ser reemplazada por cualquier otra
fuerza que tenga la misma intensidad y el mismo sentido y la misma dirección que la
fuerza original y que se aplique sobre cualquier punto de su línea de acción.
Ejemplo:
Un ejemplo de aplicación del principio de transmisibilidad se tiene cuando un camión
descompuesto se desea mover por tres personas. El camión se moverá ya sea que sea
jalado hacia la parte delantera o empujado en la parte posterior.